12 conceptos erróneos importantes que la gente tiene sobre el trastorno de ansiedad social

El trastorno de ansiedad social ha recibido mucha cobertura de los medios en los últimos tiempos, probablemente porque personalidades famosas están comenzando a hablar sobre su lucha con el trastorno. Sin embargo, con toda esta nueva atención que se presta al trastorno de ansiedad social, surgen muchos conceptos erróneos sobre qué es la ansiedad social, quién la tiene, qué significa tenerla, qué efectos puede tener en una persona y cómo ayudar a alguien. quien la padece.



Para ayudar a aclarar cualquier confusión, aquí hay 12 conceptos erróneos importantes que las personas tienen sobre el trastorno de ansiedad social:

La ansiedad social no es solo timidez.

La timidez es un rasgo de la personalidad, y las personas tímidas a menudo pueden llevar una vida normal y no ver la timidez como algo negativo. La ansiedad social, sin embargo, es un trastorno. Se clasifica como tal debido a la gravedad de los sentimientos, es decir, miedo, vergüenza o humillación. Estos sentimientos hacen que la persona evitar situaciones sociales y, por lo tanto, puede afectar negativamente sus vidas.

La ansiedad social no es solo una forma educada de excusar el comportamiento antisocial.

De hecho, las personas con ansiedad odian que puedan parecer antisociales. Los devora por dentro y los hace sentir mucho peor. Si pudieran hacer contacto visual, ser educados y salir contigo todo el tiempo, lo harían. Realmente lo harían.



No siempre hay una razón para la ansiedad.

Todos se sienten ansiosos de vez en cuando, eso es normal. Por lo general, las personas que no sufren de trastorno de ansiedad social pueden explicar por qué se sienten ansiosas, es decir, tengo una gran entrevista por venir, mi papá no está bien, no estoy seguro de qué hacer con mi vida. Sin embargo, cuando tiene un trastorno de ansiedad social, no siempre hay una explicación. Algunas veces no hay ninguna razón.

No estamos tratando de parecer groseros, enojados o perezosos.

Sí, a veces ponemos excusas. Sí, podríamos sentarnos en la esquina con nuestros teléfonos toda la noche. Sí, evitamos el contacto visual. No somos groseros. No estamos enojados. No somos perezosos. Fueron aterrorizado.