Hacer ejercicio con mi novio mejoró drásticamente nuestra relación

Siempre he hecho todo lo posible por mantenerme activa, ya sea que eso signifique ir al gimnasio varias veces a la semana, correr antes del trabajo o inscribirme en alguna clase de Ciclo del alma ocasionalmente, y es importante para mí que mi pareja haga lo mismo. Antes de conocer a mi novio actual, siempre prefería hacer ejercicio solo, pero no tenía idea de cómo nos acercaría el ejercicio con una pareja. Una vez que mi novio y yo comenzamos a hacer ejercicio juntos, nuestra relación mejoró drásticamente.



Hacer ejercicio es una nueva forma de vincularse.

Mi novio y yo estábamos acostumbrados a pasar tiempo de calidad durante las comidas o mientras disfrutamos de nuestra última obsesión por Netflix, pero hacer ejercicio juntos ha aumentado y mejorado nuestro vínculo. Tenemos más de qué hablar, una razón para probar cosas nuevas juntos (mirándote, racketball) y suficiente energía para hacerlo.

Ambos estamos de mejor humor.

Es una obviedad: el ejercicio libera endorfinas, que tienen muchos beneficios para la salud, entre los que destaca mejorar el estado de ánimo . Anteriormente, las pequeñas molestias generaban discusiones más importantes entre mi novio y yo que podrían haberse evitado por completo si hubiéramos estado pensando con claridad o si hubiéramos tenido una mejor noche de sueño. No importa en qué estado estemos mi chico y yo antes de hacer ejercicio, ambos estamos mucho más relajados después y, como resultado, dormimos mejor.

Nos hemos vuelto más disciplinados en otras áreas de nuestras vidas.

Dar prioridad a nuestra salud haciendo ejercicio nos ha llevado a comer mejor y a acostarnos más temprano. No solo mi pareja y yo somos más felices (ver arriba), sino que también estamos más energizados y mejor equipados para matarlo en nuestros respectivos trabajos. La satisfacción profesional genera satisfacción personal y mucho menos estrés.



Confiamos más el uno en el otro.

Llevar nuestros cuerpos al límite nos ha enseñado a ser vulnerables y a tener una mayor confianza en nuestras propias capacidades y en las de los demás. Acciones simples como verse en el gimnasio o confiar en que el otro encontrará su camino en una nueva ruta para correr o caminar, han fortalecido nuestra relación. Cumplir con los compromisos físicos se traduce bien en cumplir con las expectativas de la relación.

Hemos desarrollado y trabajado para lograr objetivos comunes.

Un tiempo de milla más rápido, mayor peso en press de banca o libras perdidas para nuestros respectivos cuerpos de playa: todos estos son objetivos que compartimos y por los que nos esforzamos juntos. Podemos hablar de nuestros contratiempos, establecer un plan de juego y visualizar juntos una meta. Se siente bien saber que alguien me respalda y me hará responsable de mi éxito.