Enamorarse apesta, principalmente porque no puedes dejar de recordar las partes buenas

Enamorarse puede ser el momento más mágico de tu vida, pero desenamorarte es lo peor. El amor es felicidad, pero la angustia es puro dolor. Seguir adelante es difícil y ver a tu ex seguir adelante es aún más difícil, pero la peor parte de desenamorarse es recordar cómo era estar en él. Este es el por qué:



Recuerdas todos los buenos tiempos.

Recuerdas cómo empezaste. Recuerdas lo felices que estaban juntos. Es un recuerdo tan vívido que realmente no puedes entender cómo algo tan bueno se deshizo en el infierno en el que estás ahora. El bien triunfa sobre el mal, al menos en tu memoria.

Olvidas todo lo malo.

Cuando te concentras en los buenos tiempos, es fácil olvidar los malos. No recuerdas las peleas que tuviste ni las lágrimas que te hizo llorar. Olvidas cada vez que te defraudó. Te olvidas de la rabia y de cómo te lastimó, y ahora tu único dolor es el causado por la ausencia de su amor.

Lo quieres tanto de vuelta.

Ahora que sabes qué es el amor, lo único que quieres es recuperarlo. Es por eso que tanta gente está desesperada por volver a estar juntos. Romper es demasiado difícil y renunciar al amor es imposible. Dicen que es mejor haber amado y perdido, pero todo lo que puedes pensar es que la ignorancia era una bendición y seguro que supera el dolor de estar sin él.



A pesar de querer volver a encontrar el amor, no sabes si vale la pena correr el riesgo.

Estabas ciego antes. No hay nada tan ingenuo como tu primer amor real porque no sabes en lo que te estás metiendo o qué sucede si alguna vez te caes de él. Ahora que lo sabes, todavía quieres amor, pero no si el precio es la angustia.

Extrañas a las personas que eras.

Odiabas a las personas en las que te convertiste y es por eso que te enamoraste el uno del otro. Lo difícil es que recuerdas a las personas que eras. Te acuerdas del chico del que te enamoraste. Puede que no estés enamorado de las versiones actuales de cada uno, pero no puedes olvidar el pasado.