Mi pensamiento excesivo crónico me ha estado matando: así es como estoy haciendo un cambio

Últimamente, mi mente se ha vuelto loca. Rara vez me ha dado un descanso del constante pensamiento excesivo. Me estoy volviendo loco. Sin embargo, en lugar de seguir sentado en esto, estoy tomando algunas medidas para liberarme de la preocupación. Después de todo, esas cosas no me pertenecen y merezco tener tranquilidad. Así es como he estado lidiando con el pensamiento excesivo.



Haciendo planes con amigos

Los amigos son una gran distracción del ruido dentro de mi cabeza. Me divierto con ellos y disfruto de su compañía, así que me resulta más fácil estar presente que cuando estoy solo. Puedo concentrarme en lo que sea que estemos haciendo en lugar de en esa persona con la que estoy obsesionado. Encuentro que cuando hago muchos planes con amigos mientras estoy en modo de pensar demasiado, es menos probable que me sienta loco.

Meditando

Esta táctica no es para todos, pero para mí, la meditación es una herramienta de embrague para lidiar con casi cualquier cosa en la vida, especialmente con una mente divagada. Esta práctica se trata de llevar continuamente mi atención al momento presente en lugar de dejar que se mueva en el futuro o en el pasado. Pensar demasiado no está intrínsecamente presente, por lo que la meditación me ayuda a basarme en lo que sí.

Respiración

Puede sonar tonto o simple, pero a veces solo respiro profundamente un par de veces para anclarme donde sea que esté. Alivia la ansiedad que a veces viene con pensar demasiado y me llena de una sensación de calma. No me malinterpretes, respirar no es una panacea natural. A veces no ayuda en absoluto, aunque a menudo al menos puede liberar un poco de tensión.



Practicando la gratitud

La gratitud es una de las herramientas más poderosas que tengo en mi caja de herramientas. Cuando me siento totalmente autocompasivo porque estoy atrapado en el desorden de mi mente, esta práctica puede ayudarme a redirigirme a una actitud más positiva. No digo que la positividad sea siempre la solución porque es bueno sentir mis sentimientos genuinos, pero siempre puedo encontrar algo por lo que estar agradecido.

Orando

Este es otro que puede ser para ti o no, pero la oración ayuda a centrarme. Es como un abrazo cálido que me recuerda que estoy bien. No le rezo a ningún Dios en particular, más bien le rezo al universo, a la energía del amor. Esto funciona de manera similar a la meditación, sacándome del torbellino de mi mente y hacia el momento presente.