No existe algo como 'demasiado emocional': no tiene que disculparse por tener sentimientos

Cualquier chico que alguna vez te haya hecho sentir estúpido por tener sentimientos es un chico que no necesitas en tu vida. Nunca debería tener que disculparse por sus emociones porque no existe tal cosa como 'demasiado emocional'. Tienes todo el derecho a sentir cómo te va y a que nadie te convenza de lo contrario.



Tener sentimientos significa que eres humano.

Significa que tu corazón está abierto y tienes un alma que quiere conectarse con los demás. Nunca debes sentirte avergonzado porque te hayas sentido profundamente. Sentir cosas significa que estás viviendo la vida al máximo, lo mejor que puedes. Eres uno de los miles de millones de seres humanos que saben lo que es sentir intensamente, y eso es algo hermoso.

No tiene que satisfacer sus emociones para el consuelo de otra persona.

Tu única responsabilidad cuando se trata de cómo te sientes por alguien o algo es contigo mismo. No necesitas reprimir tu reacción emocional para que otra persona se sienta más cómoda contigo. Si alguien te ha herido, te ha hecho daño. Se le permite procesar como lo necesite, de cualquier manera que necesite. No es necesario restarle importancia para que se sientan mejor.

Se le permite sentir exactamente cómo se siente.

Tu corazón siente cosas y eso está bien. Necesita esas emociones para ayudarlo a tomar decisiones sobre lo que es mejor para usted. El dolor es la forma que tiene el corazón de hacerle saber que algo anda mal y que necesita poder escucharlo. No es necesario que se diga a sí mismo que debe sentirse diferente de lo que se siente porque puede responder de la manera que necesite.



No existe un calendario adecuado para las emociones.

Puedes sentir lo que sientes durante el tiempo que necesites sentirlo. Ese es tu derecho. No es necesario que intentes forzar tus emociones para cumplir con el horario de otra persona. Todo lo que resultaría en es atrofiar sus emociones hasta el punto en que estaría dañando activamente su propia recuperación. Eres el único que puede saber cuánto tiempo necesitas.

Eres dueño de tu propia reacción.

No tiene que renunciar al derecho a sentir lo que siente por otra persona. Si alguien te lastimó, eres dueño de lo que sientes al respecto. No puede darse el lujo de renunciar a sus reacciones a las demandas de otra persona porque eso no es saludable y lo lastima a usted (y a ellos) a largo plazo. Tú decides cuál es la reacción adecuada. Nadie más lo hace.